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LICDO. JOSUÉ ISAÍ ARAGÓN VANEGAS

REFLEXIÓN

"Un maestro es una brújula que activa los imanes de la curiosidad, el conocimiento y la sabiduría en los alumnos".

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""Ahora que la pandemia de coronavirus ha puesto a la economía global en un sorprendente estado de suspenso, los países más vulnerables del mundo sufren daños cada vez más intensos. Las empresas, a falta de ventas, tienen que despedir a sus empleados...".".

Patrimonio histórico de la aviación nacional

"Museo Nacional de Aviación - Fuerza Aerea Salvadoreña".

"EMERGENCIA NACIONAL"

""EL SALVADOR"".

viernes, 1 de mayo de 2020

Surgimiento de los estados y los regionalismos.

Los dirigentes que impulsaban la independencia de los territorios latinoamericanos
emulaban los modelos de la Constitución estadounidense,
la Revolución francesa y las propuestas de la Ilustración. Estos
patriotas se pronunciaban en contra de las injusticias coloniales, la
desigualdad social y la dependencia económica. Sin embargo, todas
estas ideas quedaron frustradas.

Luego de las guerras de independencia, se desató otra guerra: la lucha
por el poder y el control. Pronto se puso en práctica la separación de
clases y el prejuicio racial en contra de los mestizos, negros e indígenas.
Los territorios que van desde México hasta la Patagonia, en
Argentina, se dividieron en Repúblicas Independientes, sin seguir un
plan común ni en lo político, social o económico.

El proceso de independencia se realizó por medio de la deuda externa.
Muchos de los líderes revolucionarios pedían préstamos para comprar
armamento y así continuar con la gesta independentista. América
Latina quedó independiente, pero también desolada, dividida y sin
recursos para explotar.

Poco a poco, cada nación empezó a competir y a luchar por la adquisición
de tierras, lo que llevó a grandes pugnas entre los propios latinoamericanos.
Centroamérica comenzó a exportar plátanos y guineos;
Venezuela y Brasil se destacaron por la exportación de café y cacao;
Argentina, por el ganado, y Chile, por la minería y el guano. El nuevo
modelo no rompió con el patrón de clases establecido en la Colonia, y
la clase dominante obtuvo los mayores beneficios.


Regiones autónomas dentro de los estados de América

América Central se declaró independiente en 1821, sin embargo la
necesidad de seguridad política y económica hizo que gran parte de
Centroamérica proclamara su anexión a México.

En 1823, México se proclamó como una República Federal, y de inmediato
Centroamérica adoptó el modelo, separándose de México y
convirtiéndose en la Federación de las Provincias Unidas de Centroamérica.
Estuvo integrada por las actuales Repúblicas de Guatemala,
El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica.

Los liberales de la región creían que el proyecto iba a convertir a la región
en una nación moderna y democrática, con capacidad comercial.

Sin embargo, empiezaron a surgir conflictos y guerras civiles que acabaron
con este proyecto constitucional. Poco a poco, cada región declaró
su autonomía con intenciones de organizar su propio gobierno.

Hubo varios intentos de unificar Centroamérica, como el de Francisco
Morazán en 1842, o el del guatemalteco Justo Rufino Barrios en
1885, pero ninguno consiguió su objetivo.











Las reorganizaciones en el sistema laboral centroamericano: trabajo familiar, la masculinización de oficios, el trabajo a domicilio, las migraciones estacionales

Con el crecimiento de la agroindustria exportadora surgen nuevas formas
de trabajo y actores laborales, ya que a finales del siglo XIX y principios
del XX, la mayoría de los trabajadores en las zonas agrícolas eran tradicionalmente
hombres; encargados de labrar las tierras y sembrar el café. Sin embargo, eran las mujeres, niños y adultos mayores quienes trabajaban en la recolección y el procesamiento.

El café, por su producción estacionaria, se cultiva y cosecha en determinada
época del año, lo que obliga a los patronos a ofrecer trabajos también
estacionarios. Cuando se comenzó a exportar el café en El Salvador, eran
dos grupos los que trabajaban los cultivos: los campesinos y los jornaleros.
Los campesinos trabajaban en pequeñas extensiones de tierras propias
o arrendadas, en cambio el jornalero se dedicada a vender su fuerza de
trabajo a cambio de remuneración.

En ocasiones, para cumplir con el trabajo requerido, se contrataban inmigrantes
locales o extranjeros, quienes llegaban a las haciendas o fincas
y permanecían en esa zona durante tres o cuatro meses. Esta situación
aún se percibe. Los hermanos centroamericanos llegan al país en busca
de empleo, especialmente luego de la dolarización. Pero, también, en la
actualidad, las condiciones laborales agrarias se han visto disminuidas, al
grado que la fuerza de trabajo tanto del hombre como de las mujeres se
ha desplazado a otro sector comercial informal (compra-venta de productos).




Las reorganizaciones políticas Centroamericanas en función del Mercado Mundial

A partir de 1870, las economías centroamericanas se abrieron al mundo
con la exportación de productos agropecuarios que proveían a grandes
países como Inglaterra y Estados Unidos. A cambio se importaban manufacturas
para el uso interno de los países.

Para ser competitivos, los gobiernos tuvieron que reorganizar las políticas
regionales para adecuarse a las demandas del mercado mundial. Por
ejemplo, el Estado generaba las condiciones adecuadas para que los negocios
en el extrajero funcionaran y garantizaba la libre circulación de
bienes y capitales; favoreció, también, la expansión de la red de transporte
y las obras de infraestructura que facilitarían la explotación de nuevas tierras;
se estimuló la inmigración extranjera para obtener mayor inversión
de capital; y se organizó el sistema jurídico y monetario que favoreciera
la productividad.

Los Estados debían adquirir en el exterior prácticamente todos los productos
industriales que necesitaba la población. Las crecientes ganancias
provenientes de las exportaciones agropecuarias se consumían en su totalidad
en la compra de maquinaria, equipo, herramientas y bienes de
consumo. Se consolidó la concentración de la propiedad en pocas manos,
lo que se tradujo en dominio de un grupo social sobre el resto de la población,
limitando las condiciones para que los arrendatarios pudieran
transformarse en pequeños propietarios.

Modelo agroexportador en Centroamérica

El modelo agroexportador surge en un contexto de auge de la economía
mundial entre 1870 y 1930, y la creciente importancia del comercio con
Estados Unidos desde 1890 con las actividades mineras y ferrocarriles.
Hasta la Segunda Guerra Mundial existió un predominio del capital inglés
que se dedicó dar préstamos monetarios a los gobiernos, la construcción
de ferrocarriles y las inversiones en la minería.


La naciente demanda de productos agropecuarios y mineros obligó a la
región a adecuarse a tal necesidad; es así como Guatemala, El Salvador,
Costa Rica y Nicaragua se convirtieron en países cafetaleros, y Honduras
empezó a explotar la minería y a sembrar bananos.

La consecuencia de esta situación fue el surgimiento de nuevos pueblos
que servían como centros de acopio y abastecimiento de los productos.
Las políticas estatales de impulsar el crecimiento de las exportaciones
agrícolas hicieron que se pusieran en práctica reformas liberales para modificar
la tenencia de las tierras. Se expropiaron tierras eclesiásticas en el
caso de Guatemala, privatización de las tierras comunales en El Salvador
y privatización de las tierras baldías en Costa Rica.

Los exportadores vieron la necesidad de contratar personas que hicieran
el trabajo en el campo: sembrar el café, cortarlo y prepararlo, cuidar de
las bananeras, trabajar en las minas. En muchos casos este era un trabajo
familiar y todos sus integrantes lo desempeñaban.

Perspectiva de los TLC de Centroamérica con otros países dentro y fuera del continente americano

A principios del siglo XXI, Estados Unidos impulsó el Tratado de Libre
Comercio (TLC), el cual tenía como objetivo la reducción de los aranceles
para minimizar el costo del paso de los productos provenientes de
Estados Unidos a la región, estimular la expansión y diversificación del
comercio en la región y facilitar la circulación fronteriza de mercancías
y servicios.

Sin embargo, a pesar de los beneficios que traería consigo el TLC, este
tenía consecuencias para las medianas y pequeñas empresas, que se verían
en desventaja ante las grandes compañías, en cuanto a los derechos
laborales.

Por ejemplo, los agricultores locales compiten en un mercado donde los
productos exportados de Estados Unidos son de mejor calidad y menor
precio, además obtienen subvención estatal y no pagan aranceles de exportación.

Cuando estos artículos entran a los países centroamericanos 
son más baratos, y los agricultores locales lentamente van perdiendo espacio
en el mercado, hasta correr el riesgo de perder sus empresas y llegar
a la quiebra, dejando así personas desempleadas, generando más pobreza
y dañando las economías locales.

A pesar de esto, los países centroamericanos, a excepción de Costa Rica,
han firmado y ratificado el TLC con Estados Unidos, con la esperanza
de llevar desarrollo a la región y ofrecer más opciones de consumo de
productos de mayor calidad a bajos precios.

La guerra entre Honduras y El Salvador: desarticulación de un intento de unidad económica en el istmo.

A pesar del surgimiento de nuevas industrias, las fuentes de trabajo eran
insuficientes para toda la población. Muchos salvadoreños y salvadoreñas
emigraron hacia Honduras ante la carencia de empleo o de tierras para
el cultivo.

Honduras enfrentaba problemas económicos y sociales, entre ellos, falta
de inversión pública, una creciente deuda externa y movimientos obreros
y campesinos que buscaban la aplicación de la reforma agraria decretada
en 1962. Además, Honduras se encontraba en desventaja dentro
del Mercado Común Centroamericano, en relación con Guatemala y El
Salvador.

A finales de 1968, Honduras tomó la decisión de aplicar una reforma
agraria. Los salvadoreños y salvadoreñas tuvieron que regresar a su país
ante el acoso de las autoridades y de la población civil. El descontento por
los incidentes que se dieron en el partido de fútbol disputado por ambas
selecciones nacionales se utilizó como pretexto para demostrar el disgusto
entre los dos países. El 14 de julio de 1969 se inició la guerra de las 100
horas, conocida popularmente como “la guerra del fútbol”. Esto destruyó
parte de la infraestructura hondureña debido a que el ejército salvadoreño
logró avanzar hasta Tegucigalpa. Para El Salvador implicó el gasto del 5%
de su presupuesto anual. Las pérdidas humanas ascendieron aproximadamente
a 4,000, entre ambos países. Esta guerra duró solo seis días, pero
dañó las economías y relaciones diplomáticas entre ambos países.

Origen del Mercado Común Centroamericano


Los países de Centroamérica trataron de unir sus mercados en diversas
ocasiones, desde 1951 hubo esfuerzos por evitar obstáculos en la compra
y venta de sus productos.

La región centroamericana exporta, desde hace varios años, café, algodón,
banano y caña de azúcar. Sin embargo, muchos países industrializados,
ofrecían los mismos productos que Centroamérica, pero a un menor
costo y en mayores cantidades. Los productos que importaba la región
generalmente tendían a subir de precio, y la calidad de los mismos era
menor.

Ante esta circunstancia, los Estados centroamericanos se enfrentaron a
la necesidad de unir mercados e industrializarse para mantener a flote
sus economías. Así, el 13 de diciembre de 1960, Guatemala, El Salvador,
Honduras y Nicaragua crearon el Mercado Común Centroamericano
(MCCA). El fin principal de este proyecto de integración económica
fue alcanzar el desarrollo económico e impulsar el desarrollo regional.
Sin embargo, la inestabilidad política, social y económica de los países
retrasó el logro de sus objetivos y fue hasta 1990 que los jefes de Estado
decidieron darle un nuevo impulso a la organización, firmando tres años
más tarde un tratado de libre comercio.



Actualidad: 

1960, año de creación del MCCA, hasta el año 2014, el comercio intrarregional de mercancías ha mostrado un comportamiento muy dinámico; en el período 1960-2014, el comercio intrarregional creció a una tasa promedio anual del 11,1 por ciento, al pasar de 30 millones de dólares en 1960 a 9.031 millones en el año 2014. Este crecimiento fue superior al mostrado por las exportaciones con destino a otros mercados del mundo, que crecieron en el mismo periodo a una tasa promedio anual de 7,6 por ciento, pasando de 410 millones de dólares en 1960 a 21.209 millones de dólares en el año 2014.
Este dinamismo fue interrumpido únicamente en el quinquenio de 1981 a 1985, producto de la crisis mundial del año 1980 y de las crisis políticas y guerras civiles de algunos países centroamericanos como Nicaragua y El Salvador. Así como en el año 2009 por la crisis financiera internacional que afectó el comercio mundial.
El ritmo de crecimiento del comercio intrarregional también ha padecido una desaceleración desde hace algunos años, con tasas de crecimiento del 3,5 por ciento en 2011, 0,9 por ciento en 2012. Sin embargo, el crecimiento de 5,6 por ciento en 2013 muestra signos de recuperación de las exportaciones intrarregionales.

Esfuerzos centroamericanos por la unidad en el siglo XX

Los primeros intentos en el siglo XX por lograr la unificación centroamericana
se realizaron en 1907, con la creación de la Corte de Justicia
Centroamericana, también conocida como Corte de Cartago. Fue el primer
tribunal permanente de Derecho Internacional y de Derechos Humanos.
Pero en 1917, Nicaragua se retiró, y para 1918 caducó su convenio
constitutivo.

En 1920 se realizó en San José, Costa Rica, una conferencia en donde
Guatemala, El Salvador, Honduras y Costa Rica firmaron un pacto de
unión, el cual fue ratificado en 1921 por El Salvador, Guatemala y Honduras
constituyéndose como República Federal de Centroamérica. Sin
embargo, en enero de 1922, Guatemala se separó del pacto y los otros
dos Estados decidieron reanudar su soberanía.

Un intento reciente es el Mercado Común Centroamericano, establecido
en 1960 por Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua con la
esperanza de lograr la unificación política. Costa Rica se unió a dicho
mercado poco tiempo después. En 1991 se fundó el Parlamento Centroamericano
(Parlacen), como una institución política consagrada a la integración
de los países de Centroamérica. Aunque no tiene avances sobre la
unión regional, está integrado por diputados de El Salvador, Guatemala,
Honduras y Nicaragua, y tiene su sede en la ciudad de Guatemala.