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LICDO. JOSUÉ ISAÍ ARAGÓN VANEGAS

REFLEXIÓN

"Un maestro es una brújula que activa los imanes de la curiosidad, el conocimiento y la sabiduría en los alumnos".

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""Ahora que la pandemia de coronavirus ha puesto a la economía global en un sorprendente estado de suspenso, los países más vulnerables del mundo sufren daños cada vez más intensos. Las empresas, a falta de ventas, tienen que despedir a sus empleados...".".

Patrimonio histórico de la aviación nacional

"Museo Nacional de Aviación - Fuerza Aerea Salvadoreña".

"EMERGENCIA NACIONAL"

""EL SALVADOR"".

viernes, 1 de mayo de 2020

Movimientos obreros y sindicatos. Luchas sociales y logros en el plano económico, político y social.

Lo que en 1910 comenzó en México como una revolución popular
terminó por propagarse en toda América Latina. Los estudiantes,
obreros y sectores de clase media hicieron valer sus derechos frente a
la minoría que controlaba el poder económico y político. Surgieron así
movimientos sociales de gran influencia. 



Algunos de ellos son:

• Los sindicatos: organizaciones de trabajadores que buscan defender
sus intereses, demandan mejores salarios, asistencia médica y derechos
que les permiten tener una vida digna. Una de las principales luchas
de los sindicatos es mejorar los salarios y tener horarios de trabajo más
cortos. En El Salvador, la clase obrera se ha organizado durante muchos
años como respuesta a los patronos, por no respetar sus derechos
como trabajadores. La década de los ochenta se caracterizó por coartar
el sindicalismo, ya que se pensaba que desestabilizaba el orden social.

• Los estudiantes: ha sido uno de los sectores que ha alzado su voz.
Durante el siglo XX se han manifestado en contra de los regímenes
injustos y ha buscado la autonomía universitaria, el derecho a la participación
estudiantil en la toma de decisiones, etcétera.

Logros obtenidos: actualmente, los centros laborales se apegan al
Código de Trabajo, donde se establecen los derechos y deberes del
trabajador. Las demandas se realizan por medio del diálogo y se siguen
buscando los medios para que los trabajadores sean remunerados según
criterios de justicia.

Impacto de la industrialización en la transformación urbano-rural de Latinoamérica.

Uno de los problemas surgidos con
la industrialización fue el cambio
rural-urbano acelerado. 



La metrópoli requiere una cantidad de personas
para cubrir la demanda de empleados. 

El número de personas
que empiezan a llenar las ciudades
es mayor a la capacidad que tienen
estas de albergarlas y de ofrecerles
trabajo. Surge el problema del
desempleo.

Al iniciar el siglo XX, el principal
fenómeno demográfico estaba
constituido por los movimientos
migratorios de Europa hacia el
Nuevo Mundo. En aquel momento,
las políticas explícitas de población
eran relativamente sencillas:
favorecían o rechazaban la entrada
de ciertas nacionalidades y etnias.

La industria y la transformación urbano-rural en América Latina (1930-1979)

En América Latina, la urbanización ha estado asociada a los índices
de crecimiento demográfico. La población urbana ha aumentado rápidamente.
De 1965 a 1980, el índice de crecimiento anual medio de
la población urbana en todos los países era superior al crecimiento
acontecido en el campo. Las únicas excepciones eran Uruguay, Argentina
y Chile, los tres países más urbanizados del continente.



La evolución de la población rural en América Latina y el Caribe se
ha caracterizado por un continuo decrecimiento respecto de la población
total: mientras que en 1930, casi 70% de la población habitaba en
lugares rurales, en 1990 solo el 30% de los latinoamericanos vivía en
áreas rurales. 

Algunas de las causas de la migración rural urbana son:

• El proceso de industrialización que ha requerido gran cantidad de
mano de obra.
• La falta de acceso a la tierra o la expulsión de los campesinos de sus
tierras, así como la imposibilidad de continuar viviendo de la subdivisión
de los minifundios entre todos los hijos de estos;
• Las diferencias de ingresos entre el área urbana y rural.
La definición de localidad rural no es homogénea en todos los países.
La diferenciación entre área rural y urbana considera aspectos
tales como población total, importancia de la aglomeración principal
o proporción de la población que depende de la agricultura. Esto
implica que la población rural, definida como aquella que habita en
localidades rurales, no debe ser considerada como sinónimo de población
agrícola.

Hechos económicos sociales y políticos, a partir de la independencia en América (1830-1950)

El periodo posterior a la independencia estuvo marcado por la inestabilidad
y desintegración social, geográfica y política. El sentido
idealista y nacionalista de la independencia no fue suficiente para
mantener la unidad, por lo que la consolidación del sistema político
dependió del desarrollo económico. 


Este proceso se llevó a cabo
mediante luchas que fueron delineando los mercados nacionales y los
límites territoriales. Hubo que crear alianzas en torno a la producción
y circulación de mercancías para la exportación. Sin embargo, estas
oportunidades no se dieron al mismo tiempo en todos los países del
continente.

La economía de América se basó en la exportación de productos agrícolas
y mineros, y la importación de productos industriales europeos.
La economía crecía, pero era necesario invertir para mejorar la capacidad
exportadora. En vez de autofinanciarse, los grupos económicos
permitieron la inversión de capital extranjero mediante préstamos hechos
por el gobierno. Los estados poco a poco empiezan a acumular
deudas en el exterior.

La cantidad de préstamos no era igual a la capacidad de pago. Esta
situación afectaría la economía de muchos países de Latinoamérica
durante el siglo XX.


Surgimiento de los estados y los regionalismos.

Los dirigentes que impulsaban la independencia de los territorios latinoamericanos
emulaban los modelos de la Constitución estadounidense,
la Revolución francesa y las propuestas de la Ilustración. Estos
patriotas se pronunciaban en contra de las injusticias coloniales, la
desigualdad social y la dependencia económica. Sin embargo, todas
estas ideas quedaron frustradas.

Luego de las guerras de independencia, se desató otra guerra: la lucha
por el poder y el control. Pronto se puso en práctica la separación de
clases y el prejuicio racial en contra de los mestizos, negros e indígenas.
Los territorios que van desde México hasta la Patagonia, en
Argentina, se dividieron en Repúblicas Independientes, sin seguir un
plan común ni en lo político, social o económico.

El proceso de independencia se realizó por medio de la deuda externa.
Muchos de los líderes revolucionarios pedían préstamos para comprar
armamento y así continuar con la gesta independentista. América
Latina quedó independiente, pero también desolada, dividida y sin
recursos para explotar.

Poco a poco, cada nación empezó a competir y a luchar por la adquisición
de tierras, lo que llevó a grandes pugnas entre los propios latinoamericanos.
Centroamérica comenzó a exportar plátanos y guineos;
Venezuela y Brasil se destacaron por la exportación de café y cacao;
Argentina, por el ganado, y Chile, por la minería y el guano. El nuevo
modelo no rompió con el patrón de clases establecido en la Colonia, y
la clase dominante obtuvo los mayores beneficios.


Regiones autónomas dentro de los estados de América

América Central se declaró independiente en 1821, sin embargo la
necesidad de seguridad política y económica hizo que gran parte de
Centroamérica proclamara su anexión a México.

En 1823, México se proclamó como una República Federal, y de inmediato
Centroamérica adoptó el modelo, separándose de México y
convirtiéndose en la Federación de las Provincias Unidas de Centroamérica.
Estuvo integrada por las actuales Repúblicas de Guatemala,
El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica.

Los liberales de la región creían que el proyecto iba a convertir a la región
en una nación moderna y democrática, con capacidad comercial.

Sin embargo, empiezaron a surgir conflictos y guerras civiles que acabaron
con este proyecto constitucional. Poco a poco, cada región declaró
su autonomía con intenciones de organizar su propio gobierno.

Hubo varios intentos de unificar Centroamérica, como el de Francisco
Morazán en 1842, o el del guatemalteco Justo Rufino Barrios en
1885, pero ninguno consiguió su objetivo.











Las reorganizaciones en el sistema laboral centroamericano: trabajo familiar, la masculinización de oficios, el trabajo a domicilio, las migraciones estacionales

Con el crecimiento de la agroindustria exportadora surgen nuevas formas
de trabajo y actores laborales, ya que a finales del siglo XIX y principios
del XX, la mayoría de los trabajadores en las zonas agrícolas eran tradicionalmente
hombres; encargados de labrar las tierras y sembrar el café. Sin embargo, eran las mujeres, niños y adultos mayores quienes trabajaban en la recolección y el procesamiento.

El café, por su producción estacionaria, se cultiva y cosecha en determinada
época del año, lo que obliga a los patronos a ofrecer trabajos también
estacionarios. Cuando se comenzó a exportar el café en El Salvador, eran
dos grupos los que trabajaban los cultivos: los campesinos y los jornaleros.
Los campesinos trabajaban en pequeñas extensiones de tierras propias
o arrendadas, en cambio el jornalero se dedicada a vender su fuerza de
trabajo a cambio de remuneración.

En ocasiones, para cumplir con el trabajo requerido, se contrataban inmigrantes
locales o extranjeros, quienes llegaban a las haciendas o fincas
y permanecían en esa zona durante tres o cuatro meses. Esta situación
aún se percibe. Los hermanos centroamericanos llegan al país en busca
de empleo, especialmente luego de la dolarización. Pero, también, en la
actualidad, las condiciones laborales agrarias se han visto disminuidas, al
grado que la fuerza de trabajo tanto del hombre como de las mujeres se
ha desplazado a otro sector comercial informal (compra-venta de productos).




Las reorganizaciones políticas Centroamericanas en función del Mercado Mundial

A partir de 1870, las economías centroamericanas se abrieron al mundo
con la exportación de productos agropecuarios que proveían a grandes
países como Inglaterra y Estados Unidos. A cambio se importaban manufacturas
para el uso interno de los países.

Para ser competitivos, los gobiernos tuvieron que reorganizar las políticas
regionales para adecuarse a las demandas del mercado mundial. Por
ejemplo, el Estado generaba las condiciones adecuadas para que los negocios
en el extrajero funcionaran y garantizaba la libre circulación de
bienes y capitales; favoreció, también, la expansión de la red de transporte
y las obras de infraestructura que facilitarían la explotación de nuevas tierras;
se estimuló la inmigración extranjera para obtener mayor inversión
de capital; y se organizó el sistema jurídico y monetario que favoreciera
la productividad.

Los Estados debían adquirir en el exterior prácticamente todos los productos
industriales que necesitaba la población. Las crecientes ganancias
provenientes de las exportaciones agropecuarias se consumían en su totalidad
en la compra de maquinaria, equipo, herramientas y bienes de
consumo. Se consolidó la concentración de la propiedad en pocas manos,
lo que se tradujo en dominio de un grupo social sobre el resto de la población,
limitando las condiciones para que los arrendatarios pudieran
transformarse en pequeños propietarios.

Modelo agroexportador en Centroamérica

El modelo agroexportador surge en un contexto de auge de la economía
mundial entre 1870 y 1930, y la creciente importancia del comercio con
Estados Unidos desde 1890 con las actividades mineras y ferrocarriles.
Hasta la Segunda Guerra Mundial existió un predominio del capital inglés
que se dedicó dar préstamos monetarios a los gobiernos, la construcción
de ferrocarriles y las inversiones en la minería.


La naciente demanda de productos agropecuarios y mineros obligó a la
región a adecuarse a tal necesidad; es así como Guatemala, El Salvador,
Costa Rica y Nicaragua se convirtieron en países cafetaleros, y Honduras
empezó a explotar la minería y a sembrar bananos.

La consecuencia de esta situación fue el surgimiento de nuevos pueblos
que servían como centros de acopio y abastecimiento de los productos.
Las políticas estatales de impulsar el crecimiento de las exportaciones
agrícolas hicieron que se pusieran en práctica reformas liberales para modificar
la tenencia de las tierras. Se expropiaron tierras eclesiásticas en el
caso de Guatemala, privatización de las tierras comunales en El Salvador
y privatización de las tierras baldías en Costa Rica.

Los exportadores vieron la necesidad de contratar personas que hicieran
el trabajo en el campo: sembrar el café, cortarlo y prepararlo, cuidar de
las bananeras, trabajar en las minas. En muchos casos este era un trabajo
familiar y todos sus integrantes lo desempeñaban.